El uso de la biomasa para calefacciones y calderas es cada vez más frecuente en nuestros hogares. Según los datos de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom), el uso de estas calderas y estufas ha aumentado un 56% en España respecto a los datos del año pasado.

secadora de pellet en la fábrica de Naturbero
Secadora de pellet de Naturbero

Esto no ocurre solo en viviendas particulares, varias empresas y gobiernos autonómicos, también están apostando seriamente por esta opción energética ya que son muchas las ventajas que nos aporta.

En Naturbero esto no nos ha extrañado, ya que se trata de una energía limpia, que supone un 50% de ahorro frente al gasoil. Por si fuera poco, impulsa la economía local, ya que no dependemos de combustibles fósiles evitando así el fracking y la especulación en los precios al pequeño consumidor.

A efectos prácticos, hay que tener en cuenta, que el litro de gasoil nos cuesta en torno a 1€, cuando 2kg de pellet (que tienen el mismo valor calorífico), nos cuesta entorno a los 50cent. Si extrapolamos esto a las facturas del hogar, una vivienda de 120m2, podría ahorrar al año unos 650€.

montaña de pellet
Montaña de pellet

Por el momento, solo podemos ponerle una pequeña pega al pellet, y es que genera cenizas al ser quemada aunque debido al alto rendimiento de la mayoría de las calderas la combustión es casi perfecta y la producción de cenizas es mínima. Además, la mayoría de las calderas poseen un sistema de compactación de cenizas que permite que sea suficiente con vaciar el cajón de cenizas una vez al año y en cuanto a las estufas que no disponen de este sistema, se vacían mediante aspiración cada cierto tiempo. Pero también podemos hacer un uso apropiado de este “residuo” que se genera, ya que lo podemos utilizar para nuestras plantas y jardín. De hecho, beneficia algunas condiciones del sustrato, lo cual a la vez beneficia a las plantas.

Por si alguien creía que para generar el pellet, había que talar algún árbol, la respuesta es no. El material que se utiliza para su fabricación, proviene de los sobrantes de aserraderos. Restos forestales preferentemente de montes gestionados de forma sostenible, siempre pino, cien por cien natural, libre de pinturas, melaninas y barnices.